EL PENDULO DE FOUCAULT



La siguiente novela después de El Nombre De La Rosa que publicó este autor.

En su momento tuvo una alta expectación y debió ser por eso que defraudó a muchos lectores, parece ser... . Estamos en Milán a principios de los 70, allí se conocen un estudiante de Filosofía y Letras, Casaubon y dos responsables de una bifronte editorial, Belbo y Diotallevi. Casaubon está escribiendo su tesis sobre los templarios y justamente, uno de los aspirantes a publicar en la editorial, el turbio coronel Ardenti, les habla de un supuesto plan esotérico desarrollado a lo largo de los siglos y en el que los templarios jugarían un papel central. Años después, los tres amigos se basan en esa idea para, a modo de juego -cada vez más serio-, trazar ellos una conjura similar que, de forma increíble, habría permanecido oculta, estructurando la historia secreta, teosófica y hermética de Europa durante el último milenio.

 A mí me gustó la novela, de hecho está entre mis favoritos, aunque, lo reconozco,  me pasa lo que también me ocurrió con su antecesora y superexitosa: me parece escrita de forma muy densa, mucho detalle y descripción y poco diálogo, que si bien en El Nombre De La Rosa mantenían la tensión, aquí pueden hacer que te desesperes y dejes tirado el libro asegurando que lo odias.

 El autor pretendía hacer una sátira de la literatura que se alimenta de teorías conspiranoícas y aunque a mí me ha encantado (también seguramente porque me encantan las teorías conspiranoícas y todo lo que tiene que ver con templarios) reconozco que le falta un poco más de acidez como sátira que pretende ser.
 Repito: si no te gusta la densidad, no te acerques a esta obra. Sin embargo, para aquellos que sentimos una especial fascinación por los juegos de espejos entre la realidad y la fantasía, su trama es genial.